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domingo, 14 de junio de 2020
Tratar la Covid-19 en casa cuesta entre Bs 600 y 4.000 sin pruebas
Un enfermo de coronavirus puede llegar a pagar desde 600 hasta 4.000 bolivianos para tratarse la enfermedad en su domicilio, ello sin incluir las pruebas de detección del virus o la de sus anticuerpos. Estos costos varían en función del cuadro médico de cada paciente y del tiempo que tarde en vencer a la Covid-19.
El monto más bajo para el tratamiento que pudo verificar Página Siete, según las consultas realizadas a varias personas que siguen el tratamiento domiciliario, supera los 600 bolivianos. Esta suma no incluye el costo de las pruebas - ni la PCR ni la rápida- cuyo costo oscila entre 300 y 1.000 bolivianos, respectivamente.
Y es que muchas personas que presentan síntomas de Covid-19 no pueden acceder a la prueba, ya sea por la tardanza en los laboratorios públicos (saturados ya por la alta demanda) o el costo de los test en centros privados. Ante la situación, y bajo supervisión médica, inician el tratamiento contra el coronavirus en casa.
Es el caso de Yenni, quien tras seguir una medicación domiciliaria ahora ha iniciado un segundo tratamiento para combatir el último síntoma que le queda de la Covid-19: la fiebre.
La telemedicina es un complemento de la atención médica en la pandemia.
Hace una semana Yenni empezó a sentir dolores corporales y de cabeza, pérdida del olfato, del gusto y fiebre. En seguida atribuyó estos síntomas a los del coronavirus porque días antes había visto una publicación en Facebook que alertaba sobre los mismos.
En ese momento realizó una consulta médica virtual y la doctora le mandó un tratamiento de cinco días. Yenni pagó por él alrededor de unos 500 bolivianos. Y le eliminó todos los indicios de la enfermedad menos uno. Así que comenzó con un segundo tratamiento durante el mismo periodo de tiempo y por un costo de 150 bolivianos, lo que suma un total de 650 bolivianos.
“Hace unos días comenzó con un nuevo tratamiento para calmar la fiebre, porque los otros síntomas ya se controlaron. Ahora está con algunas tabletas del anterior tratamiento y otras que la doctora le aumentó”, explicó la hija de Yenni. Ella también cuida a su papá, quien presentaba síntomas que en un momento le impidieron, incluso, caminar.
Ambos han estado recibiendo los mismos medicamentos, aunque al padre se le tuvo que administrar también un suero y una inyección de tres ampollas por un valor de 600 bolivianos. Asimismo, precisó de una enfermera durante tres días, cuyos servicios ascendieron a 150 bolivianos. La factura que le ha pasado la enfermedad hasta el momento asciende a 1.400 bolivianos.
“Los dos están siendo tratados en casa. Ellos no se hicieron la prueba de detección de la Covid-19 porque pasados los primeros cinco días del primer tratamiento sintieron mejoría y mi papá ya podía caminar (…) De acuerdo a cómo evolucionen, la doctora, que los atiende de manera gratuita, nos dirá qué es lo que procede”, señaló la hija.
Una paciente recuperada de Covid-19 se somete al proceso de extracción de plasma.
Otra de las personas con la que este medio se contactó contó que tanto él como su pareja pagaron 350 bolivianos por cada prueba rápida de detección de la Covid-19 que se realizaron. Y cada uno de ellos se hizo dos (700 bolivianos por persona), con un par de días de diferencia entre una y otra para confirmar que, efectivamente, no habían desarrollado anticuerpos contra la enfermedad.
Tras el diagnóstico, siguiendo las indicaciones que un médico les hizo vía telefónica, accedieron a una medicación que rondaba los 1.000 bolivianos por persona.
Además, una de los enfermos presentaba tos seca y tuvo que hacerse una radiología de tórax para conocer el estado de sus pulmones. El costo de la misma fue de 500 bolivianos, lo que elevó su cuenta a 1.500 bolivianos (sin las pruebas PCR de detección de Covid-19).
Paralelamente, ambos han estado tratándose la enfermedad con medicina casera como vaporizaciones de eucalipto o el consumo de ajo y miel: “Normalmente, la miel no cuesta mucho, pero ahora está entre 70 y 80 pesos lo que antes estaba a 30. Nosotros hemos tomado litros y litros”, señaló el enfermo. Aseveró que aunque aún continúan batallando contra el virus, el haberlo podido “combatir a tiempo” ha sido clave para su pronta mejoría.
La médico internista y reumatóloga Tatiana Maida es una de las profesionales que actualmente presta atención telefónica gratuita y hace el seguimiento a pacientes sospechosos o positivos de Covid-19.
Según la especialista, tratarse la enfermedad en casa -en los casos que no precisan terapia media o intensiva- debería costar entre 70 y 100 bolivianos, dado que los tratamientos para recuperarse, dijo, “son baratos”. Esto sin tomar en cuenta la consulta a un médico o los exámenes que deba realizarse el paciente.
“El tiempo del tratamiento depende de cada persona. En una evolución normal, debería durar un promedio de entre siete y 10 días. Esto es para pacientes a los que se puede detectar el virus en el inicio de la enfermedad y que van a desarrollar muy pocos síntomas. Estamos hablando del paciente no complicado o moderadamente complicado, que puede ser tratado con medicamentos en casa”, señaló Maida.
“El tratamiento no debería durar más. Asumimos que el paciente, hasta el décimo día, ya está en la etapa final de recuperación. En caso de no recuperarse, asumimos que está entrando en una etapa complicada de la enfermedad y ahí el tratamiento cambia, el pronóstico cambia, seguramente no va a ser posible tratarlo en su casa y va a tener que buscar hospitalización”, agregó.
La especialista aseveró que el virus va a manifestarse con síntomas en el paciente en, máximo, una semana y que después podría darse un proceso inflamatorio que dura entre siete y 10 días.
“Lo que venga después ya es una complicación de otro tipo que requerirá otro tipo de tratamiento a largo plazo”, explico. Una de las complicaciones frecuentes es la fibrosis pulmonar.
“Pero el paciente no va a gastar más de 70 a 100 bolivianos en la primera semana hasta los 10 días”, enfatizó Maida.
Una cuenta de Bs 4.000
Sin embargo, la cuenta que Sergio (nombre convencional) ha tenido que pagar hasta ahora para recuperarse de la Covid-19 asciende a casi 4.000 bolivianos, entre tratamientos y análisis. Pese a estar asegurado en la Caja Nacional de Salud (CNS), Sergio decidió tratar la enfermedad de forma privada y en casa porque, según dijo, “la Caja deja mucho que desear y el trato es lamentable”.
Lo asegura tras los inconvenientes que tuvo que sortear para que le hagan la prueba de detección del virus y le brinden una mínima atención cuando empezó a sentir los primeros síntomas, hace ya poco más de un mes.
Por esta razón, Sergio se decidió a visitar a un doctor que le cobró 50 bolivianos por la consulta y le recetó un tratamiento de tres días para calmar la fiebre y el dolor corporal que padecía. En total, ese primer tratamiento le supuso un gasto de 300 bolivianos (con la consulta incluida).
Después de unos días en los que sintió mejor, y sin conocer aún los resultados de la prueba que le realizó la CNS después de mucho insistir, Sergio volvió a “recaer”, llegando a presentar dificultades para respirar. La fiebre y el dolor de cabeza tampoco se iban.
Mientras recurría a remedios caseros, como la vaporización de plantas, se contactó con una clínica privada para que un doctor pueda prestarle asistencia médica en su domicilio.
“La doctora que me envió la clínica vino a visitarme a casa y pagué 200 bolivianos por la consulta. Ella me pidió hacerme análisis de sangre y estudios del pecho y el tórax. Terminé pagando 1.500 bolivianos por la consulta y las pruebas de laboratorio que me pidieron, más 900 de la radiografía”, afirmó Sergio. Al mismo tiempo, la doctora le recetó un tratamiento con medicación para 10 días que le costó 360 bolivianos.
“Pasado ese tiempo, tuve otra consulta y la doctora me pidió otras pruebas y estudios para ver cómo evolucionó mi tórax. Además, me pusieron un suero y me mandaron tomar nuevas tabletas que resultaron ser caras”, contó.
Hasta el momento, entre pruebas, tratamientos y consultas médicas Sergio ha tenido que pagar casi 4.000 bolivianos. La buena noticia es que cada día los síntomas del coronavirus disminuyen y él se siente mejor.
En estos días procederá a hacerse varias pruebas de detección de anticuerpos por las que deberá pagar, al menos, otros 700 bolivianos para poder confirmar que ha superado la enfermedad.
Test para la Covid-19
Pruebas En laboratorios privados, la prueba serológica rápida tiene un costo de entre Bs 300 y 400. Las PCR, recomendadas por la OMS, cuestan en promedio Bs 1.000.
Laboratorios Además de los centros públicos (Cenetrop e Inlasa, los principales) hay 14 laboratorios particulares autorizados para realizar los test Covid-19 en el país.
Costos El costo de las pruebas Covid-19 en laboratorios particulares del país es de los más altos de la región. Comparativamente superan a lo que se cobra por el test en Brasil, Argentina, Chile, Ecuador, Colombia, Paraguay y Uruguay.
Por la prueba PCR se paga Bs 1.000; por la rápida, Bs 300
Los precios de las pruebas para detectar el coronavirus varían dependiendo del tipo de test. Las serológicas, conocidas como “pruebas rápidas”, oscilan entre 300 y 400 bolivianos; mientras que el promedio de las PCR o “moleculares” cuestan entre 1.000 y 1.200 bolivianos.
Las pruebas moleculares o pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) son las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para confirmar los casos vigentes de Covid-19, pues detectan directamente el ARN (ácido ribonucleico); es decir, el material genético del virus en las muestras tomadas de secreciones respiratorias del paciente a través del hisopado nasofaríngeo.
“Si estamos buscando un diagnóstico temprano dentro de los cinco días, la prueba que tiene que hacerse el paciente es la PCR en tiempo real, que en promedio puede encontrarse en un rango de entre Bs 1.000 y 1.200”, explicó la médico internista y reumatóloga, Tatiana Maida.
Por su parte, las pruebas serológicas o pruebas rápidas en lugar de detectar al virus SARS-CoV-2 (causante de la Covid-19), detectan la respuesta inmunológica contra el patógeno. A través de la muestra de una gota de sangre identifica los anticuerpos IgM (inmunoglobulina M) y los IgG (inmunoglobulina G), que se adhieren al virus para desactivarlo o eliminarlo.
La medicación varía de acuerdo al paciente.
“Las pruebas serológicas son sensibles y específicas dependiendo de la calidad del test, lo cual va a determinar su precio. Detectan la presencia de anticuerpos provocados por el virus después del séptimo día de iniciada la enfermedad. Este tipo de pruebas se encuentran en un promedio de unos 300-400 bolivianos”, dijo Maida.
“Se recomiendan para la segunda etapa, después del séptimo día. Dan el resultado de si el paciente está en curso de la enfermedad y está formando sus anticuerpos. Y, finalmente, nos dicer si el paciente formó ya los anticuerpos”, es pecificó Maida.
El monto más bajo para el tratamiento que pudo verificar Página Siete, según las consultas realizadas a varias personas que siguen el tratamiento domiciliario, supera los 600 bolivianos. Esta suma no incluye el costo de las pruebas - ni la PCR ni la rápida- cuyo costo oscila entre 300 y 1.000 bolivianos, respectivamente.
Y es que muchas personas que presentan síntomas de Covid-19 no pueden acceder a la prueba, ya sea por la tardanza en los laboratorios públicos (saturados ya por la alta demanda) o el costo de los test en centros privados. Ante la situación, y bajo supervisión médica, inician el tratamiento contra el coronavirus en casa.
Es el caso de Yenni, quien tras seguir una medicación domiciliaria ahora ha iniciado un segundo tratamiento para combatir el último síntoma que le queda de la Covid-19: la fiebre.
La telemedicina es un complemento de la atención médica en la pandemia.
Los síntomas, el tratamiento
Hace una semana Yenni empezó a sentir dolores corporales y de cabeza, pérdida del olfato, del gusto y fiebre. En seguida atribuyó estos síntomas a los del coronavirus porque días antes había visto una publicación en Facebook que alertaba sobre los mismos.
En ese momento realizó una consulta médica virtual y la doctora le mandó un tratamiento de cinco días. Yenni pagó por él alrededor de unos 500 bolivianos. Y le eliminó todos los indicios de la enfermedad menos uno. Así que comenzó con un segundo tratamiento durante el mismo periodo de tiempo y por un costo de 150 bolivianos, lo que suma un total de 650 bolivianos.
“Hace unos días comenzó con un nuevo tratamiento para calmar la fiebre, porque los otros síntomas ya se controlaron. Ahora está con algunas tabletas del anterior tratamiento y otras que la doctora le aumentó”, explicó la hija de Yenni. Ella también cuida a su papá, quien presentaba síntomas que en un momento le impidieron, incluso, caminar.
Ambos han estado recibiendo los mismos medicamentos, aunque al padre se le tuvo que administrar también un suero y una inyección de tres ampollas por un valor de 600 bolivianos. Asimismo, precisó de una enfermera durante tres días, cuyos servicios ascendieron a 150 bolivianos. La factura que le ha pasado la enfermedad hasta el momento asciende a 1.400 bolivianos.
“Los dos están siendo tratados en casa. Ellos no se hicieron la prueba de detección de la Covid-19 porque pasados los primeros cinco días del primer tratamiento sintieron mejoría y mi papá ya podía caminar (…) De acuerdo a cómo evolucionen, la doctora, que los atiende de manera gratuita, nos dirá qué es lo que procede”, señaló la hija.
Una paciente recuperada de Covid-19 se somete al proceso de extracción de plasma.
Combatir el virus “a tiempo”
Otra de las personas con la que este medio se contactó contó que tanto él como su pareja pagaron 350 bolivianos por cada prueba rápida de detección de la Covid-19 que se realizaron. Y cada uno de ellos se hizo dos (700 bolivianos por persona), con un par de días de diferencia entre una y otra para confirmar que, efectivamente, no habían desarrollado anticuerpos contra la enfermedad.
Tras el diagnóstico, siguiendo las indicaciones que un médico les hizo vía telefónica, accedieron a una medicación que rondaba los 1.000 bolivianos por persona.
Además, una de los enfermos presentaba tos seca y tuvo que hacerse una radiología de tórax para conocer el estado de sus pulmones. El costo de la misma fue de 500 bolivianos, lo que elevó su cuenta a 1.500 bolivianos (sin las pruebas PCR de detección de Covid-19).
Paralelamente, ambos han estado tratándose la enfermedad con medicina casera como vaporizaciones de eucalipto o el consumo de ajo y miel: “Normalmente, la miel no cuesta mucho, pero ahora está entre 70 y 80 pesos lo que antes estaba a 30. Nosotros hemos tomado litros y litros”, señaló el enfermo. Aseveró que aunque aún continúan batallando contra el virus, el haberlo podido “combatir a tiempo” ha sido clave para su pronta mejoría.
“Depende de cada paciente”
La médico internista y reumatóloga Tatiana Maida es una de las profesionales que actualmente presta atención telefónica gratuita y hace el seguimiento a pacientes sospechosos o positivos de Covid-19.
Según la especialista, tratarse la enfermedad en casa -en los casos que no precisan terapia media o intensiva- debería costar entre 70 y 100 bolivianos, dado que los tratamientos para recuperarse, dijo, “son baratos”. Esto sin tomar en cuenta la consulta a un médico o los exámenes que deba realizarse el paciente.
“El tiempo del tratamiento depende de cada persona. En una evolución normal, debería durar un promedio de entre siete y 10 días. Esto es para pacientes a los que se puede detectar el virus en el inicio de la enfermedad y que van a desarrollar muy pocos síntomas. Estamos hablando del paciente no complicado o moderadamente complicado, que puede ser tratado con medicamentos en casa”, señaló Maida.
“El tratamiento no debería durar más. Asumimos que el paciente, hasta el décimo día, ya está en la etapa final de recuperación. En caso de no recuperarse, asumimos que está entrando en una etapa complicada de la enfermedad y ahí el tratamiento cambia, el pronóstico cambia, seguramente no va a ser posible tratarlo en su casa y va a tener que buscar hospitalización”, agregó.
La especialista aseveró que el virus va a manifestarse con síntomas en el paciente en, máximo, una semana y que después podría darse un proceso inflamatorio que dura entre siete y 10 días.
“Lo que venga después ya es una complicación de otro tipo que requerirá otro tipo de tratamiento a largo plazo”, explico. Una de las complicaciones frecuentes es la fibrosis pulmonar.
“Pero el paciente no va a gastar más de 70 a 100 bolivianos en la primera semana hasta los 10 días”, enfatizó Maida.
Una cuenta de Bs 4.000
Sin embargo, la cuenta que Sergio (nombre convencional) ha tenido que pagar hasta ahora para recuperarse de la Covid-19 asciende a casi 4.000 bolivianos, entre tratamientos y análisis. Pese a estar asegurado en la Caja Nacional de Salud (CNS), Sergio decidió tratar la enfermedad de forma privada y en casa porque, según dijo, “la Caja deja mucho que desear y el trato es lamentable”.
Lo asegura tras los inconvenientes que tuvo que sortear para que le hagan la prueba de detección del virus y le brinden una mínima atención cuando empezó a sentir los primeros síntomas, hace ya poco más de un mes.
Por esta razón, Sergio se decidió a visitar a un doctor que le cobró 50 bolivianos por la consulta y le recetó un tratamiento de tres días para calmar la fiebre y el dolor corporal que padecía. En total, ese primer tratamiento le supuso un gasto de 300 bolivianos (con la consulta incluida).
Después de unos días en los que sintió mejor, y sin conocer aún los resultados de la prueba que le realizó la CNS después de mucho insistir, Sergio volvió a “recaer”, llegando a presentar dificultades para respirar. La fiebre y el dolor de cabeza tampoco se iban.
Mientras recurría a remedios caseros, como la vaporización de plantas, se contactó con una clínica privada para que un doctor pueda prestarle asistencia médica en su domicilio.
“La doctora que me envió la clínica vino a visitarme a casa y pagué 200 bolivianos por la consulta. Ella me pidió hacerme análisis de sangre y estudios del pecho y el tórax. Terminé pagando 1.500 bolivianos por la consulta y las pruebas de laboratorio que me pidieron, más 900 de la radiografía”, afirmó Sergio. Al mismo tiempo, la doctora le recetó un tratamiento con medicación para 10 días que le costó 360 bolivianos.
“Pasado ese tiempo, tuve otra consulta y la doctora me pidió otras pruebas y estudios para ver cómo evolucionó mi tórax. Además, me pusieron un suero y me mandaron tomar nuevas tabletas que resultaron ser caras”, contó.
Hasta el momento, entre pruebas, tratamientos y consultas médicas Sergio ha tenido que pagar casi 4.000 bolivianos. La buena noticia es que cada día los síntomas del coronavirus disminuyen y él se siente mejor.
En estos días procederá a hacerse varias pruebas de detección de anticuerpos por las que deberá pagar, al menos, otros 700 bolivianos para poder confirmar que ha superado la enfermedad.
Test para la Covid-19
Pruebas En laboratorios privados, la prueba serológica rápida tiene un costo de entre Bs 300 y 400. Las PCR, recomendadas por la OMS, cuestan en promedio Bs 1.000.
Laboratorios Además de los centros públicos (Cenetrop e Inlasa, los principales) hay 14 laboratorios particulares autorizados para realizar los test Covid-19 en el país.
Costos El costo de las pruebas Covid-19 en laboratorios particulares del país es de los más altos de la región. Comparativamente superan a lo que se cobra por el test en Brasil, Argentina, Chile, Ecuador, Colombia, Paraguay y Uruguay.
Por la prueba PCR se paga Bs 1.000; por la rápida, Bs 300
Los precios de las pruebas para detectar el coronavirus varían dependiendo del tipo de test. Las serológicas, conocidas como “pruebas rápidas”, oscilan entre 300 y 400 bolivianos; mientras que el promedio de las PCR o “moleculares” cuestan entre 1.000 y 1.200 bolivianos.
Las pruebas moleculares o pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) son las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para confirmar los casos vigentes de Covid-19, pues detectan directamente el ARN (ácido ribonucleico); es decir, el material genético del virus en las muestras tomadas de secreciones respiratorias del paciente a través del hisopado nasofaríngeo.
“Si estamos buscando un diagnóstico temprano dentro de los cinco días, la prueba que tiene que hacerse el paciente es la PCR en tiempo real, que en promedio puede encontrarse en un rango de entre Bs 1.000 y 1.200”, explicó la médico internista y reumatóloga, Tatiana Maida.
Por su parte, las pruebas serológicas o pruebas rápidas en lugar de detectar al virus SARS-CoV-2 (causante de la Covid-19), detectan la respuesta inmunológica contra el patógeno. A través de la muestra de una gota de sangre identifica los anticuerpos IgM (inmunoglobulina M) y los IgG (inmunoglobulina G), que se adhieren al virus para desactivarlo o eliminarlo.
La medicación varía de acuerdo al paciente.
“Las pruebas serológicas son sensibles y específicas dependiendo de la calidad del test, lo cual va a determinar su precio. Detectan la presencia de anticuerpos provocados por el virus después del séptimo día de iniciada la enfermedad. Este tipo de pruebas se encuentran en un promedio de unos 300-400 bolivianos”, dijo Maida.
“Se recomiendan para la segunda etapa, después del séptimo día. Dan el resultado de si el paciente está en curso de la enfermedad y está formando sus anticuerpos. Y, finalmente, nos dicer si el paciente formó ya los anticuerpos”, es pecificó Maida.
Mostajo desincentiva donación de plasma en artículo científico
El Embajador de Ciencia y Tecnología, Mohammed Mostajo, desincentiva la donación de plasma hiperinmune en el país, señalando que la evidencia del funcionamiento de la terapia es mínima y que los riesgos que trae en países como Bolivia son muy altos, en contracorriente de las campañas de donación que lleva a cabo el Gobierno.
“La evidencia de que la terapia de plasma funciona es mínima y los riesgos son muy altos, particularmente en los países en vías de desarrollo” publicó Mostajo en Facebook, citando un artículo científico escrito junto al investigador Leonardo Ferreira.
De acuerdo con el estudio, titulado “Los tratamientos en base a plasma contra el COVID-19 en países en desarrollo presentan un alto riesgo de propagar el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)”, si bien se han obtenido buenos resultados con el tratamiento en base al plasma hiperinmune de personas recuperadas del Coronavirus, en países en desarrollo, con infraestructuras deficientes y regulaciones menos estrictas para las transfusiones, estos tratamientos podrían conllevar el riesgo de contagios de enfermedades transmitidas por la sangre, como el VIH.
“La infraestructura para recolectar y administrar plasma existe. Los riesgos son conocidos y son más bien bajos cuando la infraestructura sanitaria es óptima. Sin embargo, la terapia de plasma no está exenta de peligros, especialmente en países en desarrollo con infraestructuras de salud subóptimas y las regulaciones menos estrictas”.
El artículo señala que se ha demostrado que las transfusiones de sangre representan una fuente importante de infección por VIH en muchos países en desarrollo, esto debido a que es poco probable que la mayoría de los países en desarrollo puedan asegurar el suministro de sangre mediante pruebas universales de VIH, incluso cuando estas se financian y se proporcionan, ya que el acceso a materiales y suministros médicos en el mercado internacional sigue siendo difícil.
El artículo ejemplifica la situación con el caso de Bolivia, donde existe una gran campaña de incentivos a la donación de plasma hiperinmune por parte de personas que se hayan recuperado del Covid-19 y se han presentado casos de personas que pretendían vender su plasma por altas sumas de dinero, a pesar de que esta práctica esta penada por la Ley 1716.
“En Bolivia, por ejemplo, mientras que la ley 1716 prohíbe cualquier tipo de pago por donación de tejidos, los anuncios que solicitan donaciones de plasma pagadas son comunes, incluso en horario estelar de televisión. Algunas regiones tienen listas circulantes de individuos infectados. Las donaciones de plasma se compensan con miles de dólares, varias veces el salario promedio local, y se pueden realizar una vez por semana”, explica el texto de Mostajo y Ferreira.
Asimismo, el estudio indica que en el país se alienta a los pacientes que se recuperan después de una infusión de plasma convaleciente a donar su plasma, cuando no ha fundamentos científicos de que estas personas hayan desarrollado anticuerpos.
“En Bolivia se alienta a los pacientes recuperados después de una infusión de plasma a donar su propio plasma. Además de parecerse a un esquema de tipo piramidal, dicha práctica no tiene un fundamento científico sólido, ya que es muy poco probable que estos pacientes hayan desarrollado anticuerpos neutralizantes contra el SARS-CoV-2. De hecho, incluso entre los individuos que se recuperan del SARS-CoV-2 solos, un tercio tiene títulos de anticuerpos neutralizantes bajos o indetectables”.
Ante esta situación, los autores señalan que es necesario que es necesario fortalecer la capacidad de prueba para las enfermedades transmisibles por sangre para garantizar la seguridad del plasma, de lo contrario se estaría poniendo en riesgo no a personas en particular, sino a comunidades enteras.
“En resumen, la terapia de plasma es prometedora como un tratamiento transitorio de emergencia para pacientes críticos con COVID-19. En escenarios de escasa prueba de patógenos transmitidos por la sangre capacidades, pocas regulaciones aplicadas y desinformación generalizada y estigma de enfermedades, la terapia de plasma convaleciente no regulada bien puede convertirse en una receta para una nueva epidemia de VIH en el mundo en desarrollo”.
Según el protocolo de obtención y uso de plasma hiperinmune, elaborado por el Ministerio de Salud, los donantes deben cumplir con ciertos requisitos, entre estos, serología negativa para los virus de la Hepatitits B; Hepatitis C y VIH, además de prueba serológica negativa para Sífilis, Chagas, Citomegalovirus o cualquier otra enfermedad transmisible.
Asimismo, advierte que “el éxito de la terapia, puede estar limitado por el hecho de que no todos los pacientes que se recuperan de una enfermedad viral desarrollan anticuerpos neutralizantes. Por lo tanto, el contenido de anticuerpos debe probarse en pacientes convalecientes para seleccionar donantes adecuados”, acota el protocolo.
De acuerdo a médicos consultados por Página Siete, el plasma hiperinmune no representa la cura definitiva de la Covid-19; es un tratamiento coadyuvante de otros; efectivo si es aplicado al inicio de la enfermedad puede ayudar a reducir el tiempo que el paciente estará hospitalizado.
El director del Hospital del Tórax de la ciudad de La Paz, Edgar Pozo, señaló que existe esperanza en el tratamiento pero que no representa la cura definitiva al coronavirus y, sobre todo, no lo es para todas las personas afectadas, porque el éxito del tratamiento depende del momento de su aplicación.
El neumólogo añadio que aún no se cuentan con datos que precisen cuántos tratamientos de este tipo se realizaron en Bolivia y cuántos fueron exitosos.
Los primeros tratamientos con plasma se realizaron a finales de marzo en Estados Unidos y fueron recogidos por el “American Journal of Pathology”.
De acuerdo a los datos de ese primer ensayo, 19 de 25 pacientes mejoraron con el tratamiento y 11 fueron dados de alta del hospital. La terapia, además, no ha producido efectos secundarios adversos. El estudio concluye que el plasma convaleciente es una opción de tratamiento segura para pacientes con enfermedad grave por covid-19.
El plasma hiperinmune se obtiene mediante donación de pacientes que han superado la enfermedad y han desarrollado anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2.
“La evidencia de que la terapia de plasma funciona es mínima y los riesgos son muy altos, particularmente en los países en vías de desarrollo” publicó Mostajo en Facebook, citando un artículo científico escrito junto al investigador Leonardo Ferreira.
De acuerdo con el estudio, titulado “Los tratamientos en base a plasma contra el COVID-19 en países en desarrollo presentan un alto riesgo de propagar el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)”, si bien se han obtenido buenos resultados con el tratamiento en base al plasma hiperinmune de personas recuperadas del Coronavirus, en países en desarrollo, con infraestructuras deficientes y regulaciones menos estrictas para las transfusiones, estos tratamientos podrían conllevar el riesgo de contagios de enfermedades transmitidas por la sangre, como el VIH.
“La infraestructura para recolectar y administrar plasma existe. Los riesgos son conocidos y son más bien bajos cuando la infraestructura sanitaria es óptima. Sin embargo, la terapia de plasma no está exenta de peligros, especialmente en países en desarrollo con infraestructuras de salud subóptimas y las regulaciones menos estrictas”.
El artículo señala que se ha demostrado que las transfusiones de sangre representan una fuente importante de infección por VIH en muchos países en desarrollo, esto debido a que es poco probable que la mayoría de los países en desarrollo puedan asegurar el suministro de sangre mediante pruebas universales de VIH, incluso cuando estas se financian y se proporcionan, ya que el acceso a materiales y suministros médicos en el mercado internacional sigue siendo difícil.
El artículo ejemplifica la situación con el caso de Bolivia, donde existe una gran campaña de incentivos a la donación de plasma hiperinmune por parte de personas que se hayan recuperado del Covid-19 y se han presentado casos de personas que pretendían vender su plasma por altas sumas de dinero, a pesar de que esta práctica esta penada por la Ley 1716.
“En Bolivia, por ejemplo, mientras que la ley 1716 prohíbe cualquier tipo de pago por donación de tejidos, los anuncios que solicitan donaciones de plasma pagadas son comunes, incluso en horario estelar de televisión. Algunas regiones tienen listas circulantes de individuos infectados. Las donaciones de plasma se compensan con miles de dólares, varias veces el salario promedio local, y se pueden realizar una vez por semana”, explica el texto de Mostajo y Ferreira.
Asimismo, el estudio indica que en el país se alienta a los pacientes que se recuperan después de una infusión de plasma convaleciente a donar su plasma, cuando no ha fundamentos científicos de que estas personas hayan desarrollado anticuerpos.
“En Bolivia se alienta a los pacientes recuperados después de una infusión de plasma a donar su propio plasma. Además de parecerse a un esquema de tipo piramidal, dicha práctica no tiene un fundamento científico sólido, ya que es muy poco probable que estos pacientes hayan desarrollado anticuerpos neutralizantes contra el SARS-CoV-2. De hecho, incluso entre los individuos que se recuperan del SARS-CoV-2 solos, un tercio tiene títulos de anticuerpos neutralizantes bajos o indetectables”.
Ante esta situación, los autores señalan que es necesario que es necesario fortalecer la capacidad de prueba para las enfermedades transmisibles por sangre para garantizar la seguridad del plasma, de lo contrario se estaría poniendo en riesgo no a personas en particular, sino a comunidades enteras.
“En resumen, la terapia de plasma es prometedora como un tratamiento transitorio de emergencia para pacientes críticos con COVID-19. En escenarios de escasa prueba de patógenos transmitidos por la sangre capacidades, pocas regulaciones aplicadas y desinformación generalizada y estigma de enfermedades, la terapia de plasma convaleciente no regulada bien puede convertirse en una receta para una nueva epidemia de VIH en el mundo en desarrollo”.
Protocolo de obtención
Según el protocolo de obtención y uso de plasma hiperinmune, elaborado por el Ministerio de Salud, los donantes deben cumplir con ciertos requisitos, entre estos, serología negativa para los virus de la Hepatitits B; Hepatitis C y VIH, además de prueba serológica negativa para Sífilis, Chagas, Citomegalovirus o cualquier otra enfermedad transmisible.
Asimismo, advierte que “el éxito de la terapia, puede estar limitado por el hecho de que no todos los pacientes que se recuperan de una enfermedad viral desarrollan anticuerpos neutralizantes. Por lo tanto, el contenido de anticuerpos debe probarse en pacientes convalecientes para seleccionar donantes adecuados”, acota el protocolo.
El plasma hiperinmune no representa una cura definitiva
De acuerdo a médicos consultados por Página Siete, el plasma hiperinmune no representa la cura definitiva de la Covid-19; es un tratamiento coadyuvante de otros; efectivo si es aplicado al inicio de la enfermedad puede ayudar a reducir el tiempo que el paciente estará hospitalizado.
El director del Hospital del Tórax de la ciudad de La Paz, Edgar Pozo, señaló que existe esperanza en el tratamiento pero que no representa la cura definitiva al coronavirus y, sobre todo, no lo es para todas las personas afectadas, porque el éxito del tratamiento depende del momento de su aplicación.
El neumólogo añadio que aún no se cuentan con datos que precisen cuántos tratamientos de este tipo se realizaron en Bolivia y cuántos fueron exitosos.
Los primeros tratamientos con plasma se realizaron a finales de marzo en Estados Unidos y fueron recogidos por el “American Journal of Pathology”.
De acuerdo a los datos de ese primer ensayo, 19 de 25 pacientes mejoraron con el tratamiento y 11 fueron dados de alta del hospital. La terapia, además, no ha producido efectos secundarios adversos. El estudio concluye que el plasma convaleciente es una opción de tratamiento segura para pacientes con enfermedad grave por covid-19.
El plasma hiperinmune se obtiene mediante donación de pacientes que han superado la enfermedad y han desarrollado anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2.
sábado, 13 de junio de 2020
Médico que fue despedido de su trabajo solicitó licencia sin goce de haberes para ir a ayudar en Beni
El médico Pedro Flores partió de La Paz a Trinidad el 29 de mayo con la única intención de ayudar con sus conocimientos en salud pública a luchar contra la pandemia de coronavirus que dejó a Beni en una 'catástrofe epidemiológica'.
Durante estos días, Flores estuvo visitando, valorando y medicando a los enfermos de Covid-19. Llegó a la capital beniana junto a otros especialistas, convocados por la Federación de Ganaderos de Beni (Fegabeni) ante el suplicio que atravesaba la población por la enfermedad.
Flores prestaba servicios en la Caja de Salud de la Banca Privada desde mayo de 2008, primero en Santa Cruz y luego en La Paz. El 12 de junio recibió un memorándum de despido de su empleador, al ausentarse de su puesto de trabajo más de seis días, tomándolo como un retiro voluntario.
"Conocí el Covid-19 justamente porque en la Caja Bancaria que, en su momento, mandó a hacer visita domiciliaria para la detección temprana en los pacientes. Fui el primero en atender un caso positivo de coronavirus, por lo que comenzamos a investigar; además, tuve varios casos en La Paz en la consulta privada", comentó Flores a EL DEBER.
El médico dijo que recibió una instrucción del Ministerio de Salud para que se presentara a trabajar en el hospital Germán Busch, de Trinidad, pero el seguro social de la banca denegó este pedido, aduciendo que no estaba apto para realizar la atención médica en coronavirus.
"Hemos enviado diferentes cartas. Flores, antes de venirse al departamento, mandó una nota (29 de mayo) en la que solicitaba licencia sin goce de haberes (del 26 de mayo al 25 de junio) y se la negaron. Posteriormente, (3 de junio) remitimos una nota, como Federación de Ganaderos, para que se le reconsidere y se le conceda la licencia sin goce de haberes", señaló Herlan Ojopi, tesorero de Fegabeni, quien lamentó que estas solicitudes no fueran atendidas.
Sobre las cartas enviadas, Flores indicó que tenía el compromiso de sus superiores de que serían analizadas y que luego responderían. "Una vez me vine a Trinidad, respondieron después de siete días, y no en los cinco días que corresponde a la parte administrativa, indicándome que no me daban la licencia, por lo cual respondí que ya estaba en Trinidad y que la ciudad estaba encapsulada, aunque tampoco iba a salir, porque tengo varios pacientes que están bajo mi supervisión", explicó.
Ojopi solicitó al Ministerio de Salud y a la presidenta del Estado, Jeanine Áñez, que interpongan sus buenos oficios para que Flores mantenga su estabilidad laboral.
"No podemos comprender que haya gente inhumana, dejando sin trabajo a una persona tan desprendida que ha venido a colaborar a nuestro Beni, a trabajar por la salud de nuestra gente y que está salvando vidas en nuestro departamento", indicó Ojopi.
El médico informó que primero terminará la campaña de visita médica, porque debe dejar a sus pacientes recuperados e insertados en la sociedad. "Todos los procedimientos legales serán agotados, ya que trabajé más de 12 años en esta institución. Ingresé por concurso de méritos y además soy institucionalizado. Mi derecho institucional es la reincorporación en mi puesto base, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra", explicó Flores.
Uno de los enfermos que recibe atención de Flores es Francisco Arias, presidente de la Asociación de Pilotos Civiles de Beni. Su hogar fue golpeado por el coronavirus, al infectar a las 12 personas que conviven allí, además de la pérdida de su esposa a causa de la enfermedad.
"Lo veo corretear a toda hora. A las 2:00 o 3:00 de la mañana pasa por aquí, me espía y sigue su camino. Gente como esa necesitamos mucho en este departamento, que ayude al que lo necesita", expresó Arias.
Flores reflexionó que en la vida es importante tomar en cuenta que hay que estar donde realmente lo necesitan. "En La Paz hacía turnos de 24 horas y donde se necesitaba atención era aquí en Trinidad. Una amiga me llamó muy preocupada por su familia y comencé a atenderla a través de videoconferencias, pero me desesperaba no poder ver a la gente ni escucharla, porque la medicina es palpando, tocando y auscultando, me desesperaba, por eso decidí venirme a Trinidad", relató.
El galeno explicó que el coronavirus realiza una laringotraqueobronquitis viral "y nuestros procedimientos y protocolos están mal, porque se debe tratar viralmente, no con antibióticos y es por eso que estamos cambiando totalmente todo el cuadro de la enfermedad. Son fallecimientos que se pueden prevenir", alertó Flores.
Durante estos días, Flores estuvo visitando, valorando y medicando a los enfermos de Covid-19. Llegó a la capital beniana junto a otros especialistas, convocados por la Federación de Ganaderos de Beni (Fegabeni) ante el suplicio que atravesaba la población por la enfermedad.
Flores prestaba servicios en la Caja de Salud de la Banca Privada desde mayo de 2008, primero en Santa Cruz y luego en La Paz. El 12 de junio recibió un memorándum de despido de su empleador, al ausentarse de su puesto de trabajo más de seis días, tomándolo como un retiro voluntario.
"Conocí el Covid-19 justamente porque en la Caja Bancaria que, en su momento, mandó a hacer visita domiciliaria para la detección temprana en los pacientes. Fui el primero en atender un caso positivo de coronavirus, por lo que comenzamos a investigar; además, tuve varios casos en La Paz en la consulta privada", comentó Flores a EL DEBER.
El médico dijo que recibió una instrucción del Ministerio de Salud para que se presentara a trabajar en el hospital Germán Busch, de Trinidad, pero el seguro social de la banca denegó este pedido, aduciendo que no estaba apto para realizar la atención médica en coronavirus.
"Hemos enviado diferentes cartas. Flores, antes de venirse al departamento, mandó una nota (29 de mayo) en la que solicitaba licencia sin goce de haberes (del 26 de mayo al 25 de junio) y se la negaron. Posteriormente, (3 de junio) remitimos una nota, como Federación de Ganaderos, para que se le reconsidere y se le conceda la licencia sin goce de haberes", señaló Herlan Ojopi, tesorero de Fegabeni, quien lamentó que estas solicitudes no fueran atendidas.
Sobre las cartas enviadas, Flores indicó que tenía el compromiso de sus superiores de que serían analizadas y que luego responderían. "Una vez me vine a Trinidad, respondieron después de siete días, y no en los cinco días que corresponde a la parte administrativa, indicándome que no me daban la licencia, por lo cual respondí que ya estaba en Trinidad y que la ciudad estaba encapsulada, aunque tampoco iba a salir, porque tengo varios pacientes que están bajo mi supervisión", explicó.
Ojopi solicitó al Ministerio de Salud y a la presidenta del Estado, Jeanine Áñez, que interpongan sus buenos oficios para que Flores mantenga su estabilidad laboral.
"No podemos comprender que haya gente inhumana, dejando sin trabajo a una persona tan desprendida que ha venido a colaborar a nuestro Beni, a trabajar por la salud de nuestra gente y que está salvando vidas en nuestro departamento", indicó Ojopi.
El médico informó que primero terminará la campaña de visita médica, porque debe dejar a sus pacientes recuperados e insertados en la sociedad. "Todos los procedimientos legales serán agotados, ya que trabajé más de 12 años en esta institución. Ingresé por concurso de méritos y además soy institucionalizado. Mi derecho institucional es la reincorporación en mi puesto base, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra", explicó Flores.
"Pasa por la madrugada, me espía y sigue su camino"
Uno de los enfermos que recibe atención de Flores es Francisco Arias, presidente de la Asociación de Pilotos Civiles de Beni. Su hogar fue golpeado por el coronavirus, al infectar a las 12 personas que conviven allí, además de la pérdida de su esposa a causa de la enfermedad.
"Lo veo corretear a toda hora. A las 2:00 o 3:00 de la mañana pasa por aquí, me espía y sigue su camino. Gente como esa necesitamos mucho en este departamento, que ayude al que lo necesita", expresó Arias.
Flores reflexionó que en la vida es importante tomar en cuenta que hay que estar donde realmente lo necesitan. "En La Paz hacía turnos de 24 horas y donde se necesitaba atención era aquí en Trinidad. Una amiga me llamó muy preocupada por su familia y comencé a atenderla a través de videoconferencias, pero me desesperaba no poder ver a la gente ni escucharla, porque la medicina es palpando, tocando y auscultando, me desesperaba, por eso decidí venirme a Trinidad", relató.
El galeno explicó que el coronavirus realiza una laringotraqueobronquitis viral "y nuestros procedimientos y protocolos están mal, porque se debe tratar viralmente, no con antibióticos y es por eso que estamos cambiando totalmente todo el cuadro de la enfermedad. Son fallecimientos que se pueden prevenir", alertó Flores.
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