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viernes, 13 de mayo de 2022

Tres enfermeras: “Varios domingos no estamos en casa y debemos atender hasta 30 pacientes a la vez”

 En Bolivia existen más de 30.000 personas que comparten esta vocación, de los cuales un 90% son mujeres y más de un 50% tiene familia, según estadísticas del INE con datos del Censo del 2012. El 12 de mayo conmemoran su día

Son mujeres, algunas amas de casa, esposas, hijas y llevan el nombre de su vocación desde el momento que decidieron estudiar para el servicio: enfermeras. Tres de ellas, a nombre de sus colegas, decidieron compartir cómo fue que decidieron estudiar esta carrera, los desafíos, las gratificaciones -pocas- y su grandioso aporte a la sociedad a propósito del Día Internacional de la Enfermera que se celebra el 12 de mayo en conmemoración del nacimiento de Florence Nightingale, considerada la madre de la enfermería moderna.

Según datos del INE, en Bolivia existen 29.961 personas registradas como enfermeras, de las cuales un 90% son mujeres y un 10% varones. Así también, ese mismo reporte, muestra que, un 53% de los profesionales que se dedican a esta vocación tienen cónyuge, hijos y más de un 95% hablan el idioma español como principal lengua. 

Clara: “Las enfermeras aprendimos a trabajar en equipo”

A sus 15 años, Clara Rodríguez Manzaneda estaba convencida de qué vocación elegir. Mientras acompañaba a un familiar en un hospital vio de cerca el esmero que tenían las enfermeras y decidió seguir esa misma carrera. Ha pasado más de 20 años de aquel momento y Clara ha mantenido firme su convicción. 

Actualmente ella trabaja como jefe de Suministro de la Caja Nacional de Salud en La Paz. Ella cumple con varios turnos al mes y uno de los días que más se estresa es los viernes porque debe alistar el equipamiento y todas las notas para los turneros de fin de semana. 

Clara asegura que desde la universidad aprendió a trabajar en equipo. Cada día deben coordinar con el médico, los administrativos, los pacientes, sus familiares y, por supuesto, su propio hogar. “Si eres enfermera clínica acostumbras en tu casa que varios domingos del mes no vas a estar y muchas veces coincide con el cumpleaños de tu hijo, una boda, una reunión familiar y no puedes estar. La vida se organiza según el rol de trabajo”, explica.

En una de las olas, Clara tuvo que afrontar el COVID-19. Su primera preocupación era llevar el virus a su familia. Ella segura que fueron días muy difíciles. Clara fue asignada para tratar a pacientes con Deficiencias inmunológicas. “Teníamos que tener doble precaución para evitar que nada los contamine. Era mucho más sacrificado que cuidar a niños”, narra. 

¿Volvería a elegir la carrera? Ella dice que sí. Le motiva mucho la gratitud de los pacientes o cuando ve una enfermera experimentada dispuesta a enseñar. “Solo pedimos a la población que nos tengan paciencia. A veces nos toca atender hasta 30 pacientes en un turno y cada uno tiene su propia particularidad. Rogamos que tengan empatía”.

Luisa: “No se duerme bien, no se come bien, pero hay gratitud”

María Luisa Valdivia camina cada día entre personas que están batallando entre la vida y la muerte. Ella trabaja como enfermera en el área de Terapia en la Caja Nacional de Salud (CNS) de Santa Cruz.

Ella dice que eligió esta vocación porque veía estabilidad laboral y porque “al crecer la población también se demandan mayor cantidad de personal de salud”. Durante su formación sintió de cerca el apoyo de sus padres y de sus docentes que le enseñaron con paciencia cada detalle de esta noble labor.

Pese a las faltas de insumo que deben afrontar cada semana, ella dice que la profesión tiene retribuciones que no se ven pero que son muy valiosas. “Los pacientes muchas veces nos agradecen en la calle, la familia nos extiende la mano y eso realmente motiva”, explica. 

Por el estrés de trabajo, las y los enfermeros muchas veces no duermen bien, no comen bien, pero, desde el punto de vista de Luisa, existe cierta estabilidad laboral el cumplimiento de los salarios y, por supuesto, la gratitud de las personas que hacen de esta vocación llevadera.  “Cada semana es agotadora. Hay que vencer diariamente muchos desafíos. Cada paciente tiene su propio historial y carácter. Por eso uno espera el fin de semana para estar con la familia y amarlos a cada minuto”, explica.

Irma: “Tenemos que mantenernos sanas y fuertes para seguir ayudando”

Irma Medrano es la jefa de enfermería del Hospital Viedma en Cochabamba. Cuando a ella le dio COVID-19 se internó y sola se fue colocando el tratamiento porque sus colegas hacían todo lo posible para ayudar a la mayor cantidad de pacientes, en los picos que alcanzaron las olas.

Irma asegura que la persona que marcó su formación y afianzó su vocación fue su esposo. Ella decidió estudiar enfermería a sus 18 años. Ya lleva más de dos décadas ejerciendo esta profesión y asegura que la principal retribución viene por tres lados: cuando el paciente se recupera y expresa su gratitud, cuando uno ayuda a reducir el sufrimiento de una persona y se siente muy útil y el atributo solidario que hay en esta vocación para extender la mano a cada paciente aún en momentos difíciles.

“Las enfermeras en Bolivia realizan una gran labor. Tienen que lidiar en primer lugar con los síntomas y la evolución de una enfermedad, tienen que mantenerse fuertes y sanas y, sobre todo, tener ese espíritu solidario para seguir ayudando a los pacientes”, explica.

Irma asegura que, pese a que cuesta lidiar con las deficiencias que existe en el sistema y la burocracia, ellas intentan atender con el mayor esmero a cada uno de los pacientes. “Es difícil afrontar muchos desafíos, por ejemplo, cuando no se tiene la tecnología para afrontar una enfermedad, cuando una sola persona debe atender a más de 30 pacientes y también cuando ya la persona está en etapa terminal y médicamente no hay mucho más que hacer. Duele y desespera y trataos de ayudar con todo lo que podemos”, comenta con pesar.

Tres enfermeras

Tres enfermeras


viernes, 14 de mayo de 2021

Madres y enfermeras: La historia de cuatro mujeres que desgastan su vida para salvar otras

 En Bolivia existen más de 30.000 enfermeras que, día a día deben afrontar los cambios de turnos, la exposición a enfermedades, el riesgo de llevarla a sus hogares, el humor de los pacientes y la exigencia de los médicos. ¿Cómo sobrellevan su vocación con su familia?

Ana María Medrano Romero respira hondo y sonríe al remover los recuerdos de su vocación. Acaba de cumplir 61 años de vida, de los cuales 39 los ha dedicado a servir. Y no a una organización sino a personas que batallan con múltiples enfermedades. Actualmente María sigue vistiendo el mandil blanco en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) de la Caja Nacional de Salud de Oruro. Ella es enfermera y hoy, 12 de mayo, el mundo rememora su aporte a la sociedad. 

¿Cómo surgió su vocación? María creció viendo a su mamá usando el traje de salud y hablando de sus pacientes en casa. Eso le atrajo mucho y, al finalizar su formación primaria optó por estudiar enfermería en una universidad de Tarija. Actualmente tiene tres hijos. Sus días han ido avanzando compartiendo entre las salas de un hospital y sus roles de mamá. 

“No pude asistir a muchas horas cívicas de mis hijos, tenía mucho choque de horarios para cumpleaños, recoger boletines, viajes, pero si me preguntan si volvería a elegir esta carrera diría que, si porque me apasiona ayudar, dar mi tiempo para que los pacientes puedan recuperarse de una enfermedad”, comentó.

Su tía fue la inspiración para elegir enfermería 

A Georgina Barrientos le agrada el momento cuando el paciente se recupera y vuelve a reunirse con su familia. “Esa es mi principal recompensa”, asegura. Ella tiene 44 años de los cuales justamente la mitad los ha pasado entre salas y pasillos de los hospitales. Actualmente trabaja en el Hospital Daniel Bracamonte de Potosí. A diario, Georgina vuelve a casa para darles tiempos de calidad a sus dos hijos.

 “Mis principales dificultades surgen cuando los turnos son en la noche o feriados. A veces, por el trabajo, debemos perder muchos momentos con ellos, pero es mi vocación y lo que me gusta hacer. Debemos también batallar con el riesgo de contagiar a nuestros hijos con alguna enfermedad. Para eso debemos cuidarnos y a la vez cuidar que ellos se alimenten bien y cumplan con sus tareas”, comentó.

Georgina dice que fue su tía que la inspiró a seguir la vocación de enfermera. “De ella aprendí a que se debe interactuar con el paciente y ayudarle en su rehabilitación. Verlos salir del hospital es una gran alegría”, indicó. 

La enfermedad de su mamá el cambió la vida a sus 14 años

Ayda Cardozo se levanta todos los días y se viste como para ir a una planta nuclear. Ella trabaja en el área de servicio de Covid-19 en el Hospital Universitario de Sucre y también en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI de la Clínica Los Ángeles. Tiene 42 años de vida de los cuales 18 los ha dedicado al servicio de enfermería y también a la crianza de sus dos hijos.

“Mi vocación surgió a mis 14 años al ver a mi mamá sufrir una enfermedad. Ahí me di cuenta que tenía la habilidad para cuidar y curar. Es una profesión muy sacrificada y que demanda mucho y aun así no se logra satisfacer a los médicos, pacientes o a la institución. Además de esto debemos batallar con los turnos que son de noche porque significan desvelos y la impotencia de no poder hacer mucho cuando hay pacientes que llegan a fallecer”, comenta.

Ayda dice que como madre también tiene dificultades con esta vocación. Debe dejar muchas reuniones familiares, actividades con sus hijos por cumplir con su deber. Le es muy difícil planificar un feriado porque no sabe con certidumbre qué exigencias tendrán en el hospital. La recompensa es el cariño y la gratitud de los pacientes que salen de la institución y las recuerdan como una buena enfermera.

Sus tres hijos son el motor de su vocación

María del Carmen Condori lleva 21 años sin pausa ejerciendo el oficio de enfermera en Sucre. Actualmente trabaja en la unidad de Emergencias del Hospital Santa Bárbara de ese departamento. Su jornada laboral inicia muy temprano preparando a sus hijos para sus actividades. Dice que por la pandemia ella evitó abrazarlos por el miedo que tenía contagiarlos. “Es un estrés permanente. Es de terror no poder acercarme a ellos y abrazarlos”, Comenta.

Ella eligió esta vocación para apoyar con el sustento en el hogar. Dice que si tuviera la oportunidad de volver a elegir una vocación se inclinaría nuevamente por enfermería. “Nací para ser enfermera. EL ayudar a los pacientes a recuperarse es una gran satisfacción”, asegura.

Carmen asegura que, en este tiempo de pandemia, han recibido pocas recompensas de parte de las autoridades, pero sí de los pacientes que, por ejemplo, han superado el Covid y regresan con sus familias. “Es también frustrante y provoca mucha tristeza cuando nuestros pacientes no logran vencer la enfermedad”, comenta. 

¿Qué le quieren decir a la población?

Las cuatro enfermeras y a la vez madres piden que la población tenga más empatía con ellas. “Valoren nuestro trabajo que es muy sacrificado. Si requieren algo pídanlo con educación y comprensión por favor”, solicita Barrientos desde el Hospital Daniel Bracamonte de Potosí. María del Carmen también pide empatía porque las jornadas laborales son muy agotadores y estresantes. “Hay más demanda de atención en salud. El personal es poco y permanentemente recibimos quejas y reclamos de los familiares, pero no se dan cuenta que estamos con mucho trabajo. Por eso le pedimos a la población que cuide su salud, usen el barbijo para no exponer la enfermedad a sus seres queridos”, indica.

Ana María Medrano también ruega por empatía. “No todas las enfermeras tienen mal carácter. Eviten por favor generalizar y consideren el esfuerzo que realizamos por personas que demandan una buna atención”, asevera.

Ronal Reyes, Gerente General de Droguería INTI, agradece a las más de 30.000 enfermeras que registra el INE en el país por la labor tan fundamental que realizan por el bien de la salud de la población. “Gracias a todas las enfermeras por el esfuerzo que realizan para que miles de pacientes cada día puedan ir recuperando favorablemente. INTI, a través de BBraun quieren invitarla a compartir de la fiesta por su día este sábado 15 de mayo a las 19:00 que será transmitido por nuestra página web y redes sociales”, concluyó.

Para ver detalles y conocer más a INTI y sus productos puede visitar:

• Página web INTI: https://www.inti.com.bo/

• Facebook de INTI: https://www.facebook.com/DrogueriaINTI

• Blog de INTI: https://salud.inti.com.bo/



jueves, 21 de enero de 2021

ENFERMERÍA LA PAZ Y EL ALTO

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lunes, 11 de mayo de 2020

El corazón de seis mujeres detrás de la bata blanca y de sus múltiples batallas

Una noble labor la que Droguería Inti y B.BRAUN reconocen y visibilizan mediante la historia de seis profesionales que comparten cómo es su rutina y las anécdotas que guardan con especial nostalgia ¿Quién está detrás de ese mandil que espera al paciente en un centro de salud?

El mundo tiene más de 20 millones de heroínas con bata blanca. En Bolivia, según el Censo de población del 2012, superan las 30.000. De esta cifra, nueve de cada diez son mujeres que cumplen diferentes roles, son madres, esposas o ambas a la vez.
Muchas personas las llaman guerreras, en esta ocasión las llamaremos enfermeras. El 12 de mayo es su día, Droguería INTI y B.BRAUN, quieren reconocer su labor visibilizando sus historias a través de seis profesionales activas de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz y que trabajan en primera línea frente al COVID-19.
La vida de cada una de ellas puede ser tan extrema como impredecible. Su noble labor las lleva a presenciar momentos tan preciados, como el nacimiento de un bebé; hasta difíciles, como los últimos minutos de vida de una persona.
“Las enfermeras son el corazón de los hospitales. No sería posible cuidar la salud sin ellas, sin su contribución y participación proactiva en todos los niveles del sistema sanitario”, asegura Marco Antonio Torrico, gerente de la Unidad de Negocio Hospitalaria de Inti.

Los momentos únicos de esta vocación

“Las enfermeras pasamos por momentos únicos y para muchas familias, los más importantes”, relata Anabel Collarana, enfermera de la Caja Nacional de Salud (CNS) de Santa Cruz, oriunda de Oruro y formada en la universidad estatal de Sucre.

“Cuando estamos en el área de ginecología recibimos a los recién nacidos y compartimos la bendición de la familia. Pero a la vez, en quirófanos o áreas de terapia intensiva tenemos la oportunidad de acompañar los últimos momentos de personas que van a partir a la presencia del Señor”, complementa con ojos de nostalgia.

Guadalupe Ledezma, enfermera de la Caja Nacional de Salud (CNS) de Cochabamba y Fátima Soria, también de la Unidad de Cuidados Intensivos de la Caja Petrolera de Salud (CPS) de Santa Cruz, coinciden en que la vocación de enfermera “es un don que implica servir al prójimo”.
Además de profesionalismo, capacitación y entereza, estas mujeres requieren de gran paciencia y sabiduría para tratar adecuadamente a los pacientes, algunos más complicados que otros, ya sea por carácter o por su condición médica.
“El cuidado es nuestra principal misión y no me refiero sólo al de los pacientes, sino también al de sus familias. Siempre tratamos de transmitirles alivio y de acompañarlos, inclusive en situaciones donde ya no hay posibilidad de cura”, afirma Martha Limachi Galarza, enfermera de Oncovida de La Paz.
En la misma ciudad, pero desde el hospital Obrero, la enfermera de Hemodiálisis, Edith Patiño Aguilar, coincide con su compañera, mientras destaca las muestras de cariño que reciben a cambio: “Recibir las bendiciones de los pacientes durante el tratamiento, es una de las cosas más lindas en mi vida. Es como si al hacerlo, Dios los estaría escuchando”.
Para la sanitaria de la Caja Nacional de Salud (CNS) de Cochabamba, Darcy Goitia, “lo más gratificante es salvar la vida de los pacientes y ver su sonrisa cuando se recuperan”.

El camino no es llano para una guerrera de salud

¿Qué es lo más difícil de ser enfermera? Si bien día a día, estas profesionales luchan por salvar vidas y sanar enfermedades, pocos visualizan la faceta un poco más oculta que estas profesionales deben aprender a manejar y controlar de forma paralela a su trabajo: sus propias emociones.
Anabel Collarana, por ejemplo, asegura que le ha tocado aprender a convivir con el dolor, ya sea físico o psicológico, ya que es algo que va de la mano con atender diferentes patologías en una misma jornada. Fátima Soria coincide con ella. Dice que apunta a lo complejo que puede llegar a ser no involucrarse en el dolor del paciente y de la familia.
“Nosotras debemos ser empáticas, pero también intentamos evitar llevarnos una carga emocional de las vivencias que tenemos en los hospitales a diario. Aprender a hacer un balance entre no perder la humanidad, y a la vez, no involucrarse con el dolor ajeno, es una misión diaria muy compleja, pero que debemos realizar para poder sobrellevar esta profesión que nos apasiona”.
Darci Goitia toca otra arista: tener espacio para el tiempo familiar y personal. “Tenemos que estar siempre listas, con predisposición y psicológicamente preparadas, para trabajar fines de semana y feriados”, asegura.
Las profesionales comentan que otro importante asunto es lidiar con las emociones del resto. “Algo muy complicado es seguir con los tratamientos médicos o de enfermería cuando el paciente pierde la motivación de seguir viviendo. Por ejemplo, es un gran desafío tratar a casos terminales. La actitud que cada uno tome puede ser determinante, puede hundirlos aún más o levantarlos”, comenta Edith Patiño.

El día a día de ser una enfermera

“Por veinticinco años mi rutina ha sido levantarme temprano, hacer las labores de casa, atender a mis hijos y salir al hospital, en ocasiones incluso sin desayunar”, cuenta Edith Patiño. Una vez fuera de casa, ella espera la movilidad que la lleva al hospital Obrero, sin importar las condiciones climáticas, ella se para en el mismo lugar todas las mañanas.

Con unos buenos días a cada colega que se cruza, su cálida voz hace notar su llegada. Se pone su bata blanca y sus alas invisibles, y empieza la jornada. “Una vez me pongo el uniforme, recibo el turno de la colega que está por salir. Yo trabajo en hemodiálisis, y al ingresar debo revisar la programación, ver que las máquinas de hemodálisis estén funcionando adecuadamente y empezar a preparar todo el material para realizar la depuración sanguínea”.

Antes de terminar la jornada, Edith trata de darse tiempo para compartir con sus colegas y saber cómo están. Al regresar a casa, el descanso se hace esperar, pues continua su labor de madre, revisa cuadernos, alista la cena y se prepara para el día siguiente.

¿Cómo son los hábitos alimenticios de una enfermera? Guadalupe Ledezma cuenta que, al igual que su trabajo, su alimentación es por turnos. “Un día desayunamos en familia, otro día podemos cenar y otro quizás nos toca almorzar, aunque, hay meses en los que no alcanzamos a comer juntos a ninguna hora”.

Explica además que no siempre desayunan temprano en la mañana, ni comen a las doce en punto, ya que su día a día gira en torno al estado de sus pacientes. La jornada de una enfermera es larga, cambiante, ajetreada y laboriosa, pero muy gratificante; en eso coinciden las seis.

“Evidentemente el hecho de estar al servicio de la población prácticamente los 365 días del año, trae este tipo de cosas, pero lo asumimos desde que somos estudiantes y lo reafirmamos como al momento de hacer el juramento de velar siempre por la salud de las personas”, comenta Anabel Collarana.
Cuatro anécdotas que perduran
La compasión y la dedicación de las enfermeras por sus pacientes va más allá de lo que a veces la gente imagina. Para muchas de estas profesionales, sus internos tienen un lugar especial en su corazón y las motivan a trabajar con gran entusiasmo y compromiso. A continuación, conmovedoras historias de estas servidoras de bata blanca.


1. El niño del cuarto café

Hace un par de años a Martha Limachi le tocó atender a un niño de ocho años con leucemia linfoblástica aguda (un tipo de cáncer hematológico). Lo acompañó durante su primer ciclo de quimioterapia y al darle el alta médica, le entregó a la madre algunas recomendaciones para la casa. En la consulta siguiente, el niño volvió pálido y cansado, tanto que al simple movimiento se fatigaba. Además, tenía un cuadro de deshidratación severa, las defensas bajas y fiebre. La madre, muy tímida le contó a la enfermera que no pudo seguir las indicaciones en casa y mucho menos comprar los medicamentos.
Ante esta situación, junto a una compañera, Limachi decidió acompañarlos a casa. El lugar era muy alejado para acceder. Al llegar se encontraron con un cuarto de barro sin luz; usaban velas, no tenían agua y menos servicios higiénicos.
“Las recomendaciones no tenían lógica para esta situación. Era invierno, el frío empeoraba y mirábamos al niño con bastante miedo y una debilidad en su cuerpecito que rompía el alma. Inmediatamente buscamos ayuda, logramos que se cambie de casa y les encontramos padrinos que solidariamente los ayudaron con alimentación y medicamentos.
Esta realidad me golpeó y desde entonces entendí que, para dar recomendaciones, antes debo involucrarme con la situación de cada paciente, con su realidad social y económica”, puntualiza.

2. Mamá Canguro

En el código de salud en Bolivia, uno de los requisitos para titularse como profesional de Salud, es indispensable el llamado “año de provincia”, uno que Edith Patiño, recuerda con especial cariño.
“Cuando hice mi año de provincia, tuve que asistir en un parto prematuro. El bebé tenía pocas probabilidades de vivir, ya que el hospital era de primer nivel y no contábamos con incubadoras. Fue ahí que me acordé del método de la madre canguro, que alguna vez nos explicaron cuando era estudiante, y junto a tres auxiliares y un médico logramos realizarlo. Cada cuatro horas, teníamos al bebe piel a piel para darle calor y mantenerlo vivo, esto lo hicimos por casi 32 horas y así el bebé logró sobrevivir”, comentó.

3. La soledad y él

“¿Se dio cuenta usted que nadie me visita aparte de mi hermana?”, comienza así una conversación que Edith no olvida hasta hoy. Era un viernes por la tarde y un adulto mayor que cada día salía de su habitación para pasear por el pasillo del hospital, se acercó a ella para compartirle su pesar: “¿Sabe por qué no me visitan? porque en mi juventud nunca me ocupé de mi esposa, ni de mis hijos. No los culpo, es lo que merezco”. Efectivamente, este paciente recibía una visita cada tanto y por breves minutos; su hermana solo pasaba a dejarle papel higiénico.
Patiño recuerda que después de ese viernes, pasó el fin de semana con las palabras de este señor rondando su cabeza y al retornar el lunes no lo encontró. “Lo busqué en cuanto llegué al hospital, pregunté por él y mi colega me avisó que había fallecido el mismo viernes por la noche. Desde entonces nadie había ido a recoger el cuerpo, es por eso que llamamos a su hermana y su respuesta fue que iría cuando pueda”, relata.
“Es muy triste ver la realidad de algunas personas. Quizás sin saberlo, este señor y su breve historia marcaron mi profesión”.


4. ¿Nos casamos?

Las historias de amor dentro de los hospitales, también existen. Anabel recuerda con cariño a una paciente que le tocó atender y acompañar en un momento muy especial: “Ella era una jovencita muy linda que tenía leucemia. Durante su tratamiento, su novio siempre estuvo ahí y cuando las cosas se complicaron, ellos decidieron casarse en el hospital. Todos asistimos a la boda, fue muy especial, la hicimos en la sala de emergencias. Lamentablemente, poco tiempo después, ella partió, pero cumplió su sueño”.
Existen muchas historias detrás de todas estas profesionales en Bolivia y el mundo. Sin embargo, lo más importante es que detrás de estos mandiles blancos, ellas son madres, esposas, hijas, hermanas, tías y colegas. Su vocación y pasión por el bienestar del otro, hace de ésta, una labor de vital importancia y todas con un mismo horizonte.


¿Por qué se celebra el 12 de mayo el día internacional de la Enfermera?


En todo el mundo el día 12 de mayo se celebra el “Día Internacional de la Enfermera” en honor a Florence Nightingale, una enfermera que revolucionó la asistencia médica con atenciones técnicas y cálidas a los pacientes de un hospital de caridad de Londres.

Florence Nightingale es la precursora, al haber introducido la técnica científica en la profesión y demostrar la importancia de las y los enfermeros para la mejora de las condiciones sanitarias sobre todo en los indicadores de la Salud Pública. Hoy en día los recursos humanos en enfermería cumplen un rol protagónico en el sector salud


sábado, 2 de mayo de 2020

Seis enfermeras relatan el agitado trabajo “en primera línea” de contención frente al COVID-19

Además de cumplir con su vocación en condiciones de alto riesgo, muchas enfermeras deben lidiar con el rol de madres y esposas. Seis profesionales de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba hablan de sus privaciones y sus alegrías en tiempos de pandemia.
Son el primer contacto del paciente con un centro de salud. Cada día deben digerir quejas, hacer frente al sentir de los enfermos, cumplir a rajatablas procedimientos y, junto con esto, equilibrar con su rol de madres, esposas y, sobre todos, mujeres vulnerables a un enemigo invisible que ya cobró más de 50 vidas en el país.
Se trata de las enfermeras bolivianas, que, a pocos días de celebrar la fecha más importante para su gremio, gracias a Droguería Inti, seis de ellas -Anabel Collerana, Fátima Soria, Guadalupe Ledezma, Darcy Goitia, Edith Patiño y Martha Limachi- dedicaron unos minutos en su apretada agenda para narrar su vivencia y sembrar algo de empatía en la población.
Marco Antonio Torrico, Gerente de Unidad de Negocio Hospitalaria, destaca la labor social que están realizando las enfermeras durante la Pandemia y que, por primera vez está siendo valorada por la población.
“Las enfermeras tienen un verdadero espíritu de servicio y más ahora que, aunque tengan que destinar más horas y sacrificar tiempo con sus familias, continúan la batalla contra este virus”, aseguró Torrico.

La persona detrás de la vocación

¿Cómo es el día a día de una enfermera? Fátima Soria trabaja desde hace mucho en la Caja Petrolera de Salud (CPS) de Santa Cruz. Además de prepararse cinco años en el pregrado y cuatro en el posgrado, Fátima dice que una enfermera debe tener una vocación profunda.
Cada mes rotan en diferentes turnos: mañana, tarde y noche y, acorde a este horario, acomodan el resto de su vida. Ella dice que antes de la cuarentena se levantaba muy temprano -aún en oscuridad- para hacer algunas tareas del hogar, dejar comida para sus hijos, llevarlos al colegio, ir a cumplir el turno, terminar y volver a casa para repetir todo.
“Ahora trabajamos 12 horas al día y otras 12 descansamos. Estamos acostumbradas a trabajar en un área cerrada donde día a día se habla de virus y bacterias. Sin embargo, ahora sentimos un poco de temor porque es una enfermedad desconocida, pero tenemos esperanza en que Dios nos va proteger”, comenta Soria.
Anabel Collerana, también coincide con Soria. Ella ejerce la profesión desde hace muchos años y dice que, gracias a Dios, con los años mantiene intacta su vocación por el servicio. Corellana trabaja en el área de formación de la Caja Nacional de Salud (CNS), en Santa Cruz
Con el ingreso del COVID19, narra Anabel, los roles en los turnos han sido cambiantes. “Hay que estar en constante capacitación, conocer los protocolos del manejo de pacientes, ver el tema de la comunicación y articularlo todo para hacer un buen trabajo. Venimos sicológicamente más preparadas para apoyar a las personas enfermas sin discriminación”, explica Collerana, oriunda de Oruro y graduada de la Universidad estatal de Sucre.
Edith Patiño, trabaja como enfermera en la Unidad de Hemodiálisis del Hospital Obrero de La Paz. Ella dice que el esfuerzo para combatir el COVID-19 en primera línea es grande y “hemos estudiado para eso y no podemos decir que no lo vamos a hacer”.
Ella dice que cada día debe levantarse muy temprano, aun cuando haya trabajado durante 12 horas continuas el día anterior. Deber conseguir una movilidad que las acerque a su fuente de trabajo o, en todo caso caminar, marcar tarjeta y prepararse con toda la indumentaria de protección.
“Cuando no estoy trabajando desayuno a las 10 u 11. A las 3 estoy recién almorzando. Solamente el día que nos toca trabajar sabemos qué día es, después perdemos noción del tiempo, no sé qué fecha es”, comentó Edith.
Martha Limachi trabaja en Oncovida también en la Sede de Gobierno. Ella dice que esta pandemia ha sacado el lado de artistas, pero también de guerrera de sus colegas enfermeras. “Se escucha mucho de que faltan en algunos lugares barbijos, guantes, batas y nosotras no nos quedamos con los brazos cruzados. Ahí fabricamos algunas cosas, aunque sean rústicas, para tratar de cuidarnos en lo máximo que podemos. Tenemos una familia que proteger”.
Limachi dice que esta profesión es una de las más sacrificadas y no sólo por la pandemia sino porque desde que eligen ser enfermeras deben adaptarse a nuevos turnos y pese a que muchos les dicen que desistan deben persistir.

Positivas, ante todo

Las seis heroínas de mandil blanco -al igual que miles de sus colegas en el país- están en primera línea de contagio del Coronavirus y son una pequeña muestra, de tantas otras que están trabajando horas extras, dejando la seguridad de sus hogares por el servicio a la comunidad. Por esta razón, estas profesionales quieren compartir un mensaje de aliento y recomendaciones con la población.
“Las enfermeras somos seres humanos con los mismos sentimientos que el resto, con la diferencia que nosotros tenemos un caparazón”, así inicia el mensaje que quiere dejar Guadalupe Ledezma, enfermera de la Caja Nacional de Salud (CNS), de Cochabamba. “Pedimos a la población que nos entienda, que sea tolerante con nosotros. Que este periodo de cuarentena, respeten las normas de salubridad dispuestas, porque mientras la población no se cuide, el personal de salud tiene más riesgo aún”, agregó Ledezma.
Por su parte Anabel Collerana está consciente de la nueva realidad que nos espera al salir de la cuarentena: “Tenemos que aprender a vivir en un modo Coronavirus; que se levante o no la cuarentena, no cambia el hecho que debemos tener un estilo de vida diferente. Es importante manejarnos en base a la pirámide de prevención. El primer piso son las medidas básicas como el hábito del lavado de manos, el uso de mascarillas y el distanciamiento social”, señala.
Fátima Soria, considera que los malos momentos siempre traen cosas positivas: “Esta crisis por la que atravesamos, va a servir incluso para prevenir otras enfermedades, de eso estoy segura. Los buenos hábitos que hemos adquirido a la fuerza son los que debemos continuar realizando. Por ejemplo, si estas resfriado debes usar barbijo”, puntualizó.
Finalmente, Darci Goitia, actual enfermera de la Caja Nacional de Salud (CNS), de Cochabamba, recomienda a la población: “Es importante que la gente ahora sea mucho más consciente sobre las medidas de seguridad para cuidarnos entre todos”. Coincide con su colega en la importancia del lavado de manos, el uso de mascarilla en caso necesario para evitar contagios y destaca que es fundamental tener hábitos de buena alimentación.

lunes, 15 de mayo de 2017

Enfermeras en Sucre trabajan hasta 12 horas continuas



La enfermería experimentó en los últimos años un crecimiento abrumador por hombres y mujeres que buscan una profesión. Estudiantes, enfermeras y autoridades cuentan sus historias de las que se puede colegir que este trabajo es un pilar fundamental en la recuperación del paciente, pero que a veces es poco reconocido. En Sucre hay quienes cumplen hasta 12 horas de labor continua.

Este diario consultó a la estudiante de maestría de la Carrera de Enfermería, Miriam Aguilar, qué expectativas tenían al concluir sus estudios de pregrado y respondió con dos palabras: trabajo y ayuda.

Trabajo porque eso es lo que todo graduado anhela después de años de estudio y ayuda porque a través de su labor puede auxiliar a los demás, lo que a la postre es gratificante.

Aguilar confesó que sus padres siempre quisieron que estudiara Derecho, que a ella no le gusta. Tampoco pensaba ser enfermera y su meta era alcanzar alguna carrera del área administrativa. Al final optó por Enfermería “sin pensar” y se dio cuenta que esta profesión no es menos que Medicina como pensaba en un principio y ahora está feliz de su ocupación.

Comparó que los médicos especialistas, que tienen un área definida, “trabajan un rato y se van”, en cambio la enfermera o enfermero está todo el tiempo y en contacto con el paciente, desde el momento en que nace hasta que muere.

ENFERMEROS VARONES

Ladia Coa es colega de Aguilar y compañera en la maestría en Enfermería Gíneco Obstétrica; ella cree que ahora los hombres son más solicitados en Enfermería porque a veces hay pacientes críticos a los que las mujeres no pueden mover o trasladar a otra cama, lo que un varón puede hacer con mayor facilidad.

Recordó que cuando egresó sólo había cinco o seis varones en la Carrera de Enfermería, desde entonces el número fue aumentando. Por eso no es raro ver ahora en la maestría de Enfermería Gíneco Obstétrica a dos colegas varones pasando el curso.

Coa afirmó que antes sólo había enfermeras porque creían que las mujeres cuidaban mejor a los niños o eran más pacientes con los enfermos a diferencia de los varones.

Agregó que durante sus años de formación conoció gente que ingresó a Enfermería sólo para convalidar materias y cambiarse a otra carrera, lo que cuestionó.

Tanto Aguilar como Coa aspiran a trabajar en el Hospital de la Mujer después de vencer el curso de maestría en Gíneco Obstetricia.

ANÉCDOTA

La directora de la Carrera de Enfermería de la Universidad San Francisco Xavier, María Esther Santos, recuerda que en su primer año de trabajo asistió al parto de un niño que nació con un peso de tan sólo 800 gramos en la Caja de Salud Cordes, en 1997.

Dijo que normalmente los niños nacen con 2.400 gramos, pero este niño implicaba un desafío de atención muy grande en esa época, “pero gracias a Dios el neonato salió bien de la clínica”.

“El niño ahora tiene 20 años y es una persona muy bien desarrollada, y su madre cuando me encuentra siempre se acuerda, es un historia muy linda y desafiante para lo que es la Enfermería”, remarcó.

No todo es felicidad sin embargo, lamenta Santos. Los enfermeros comparten momentos dolorosos, sentimientos con la familia del paciente en momentos de agonía o muerte.

“Recuerdo a un paciente que lamentablemente tenía un problema y falleció, pero mi reacción fue llorar más que los familiares hasta que el médico que trabajaba allí me dijo: ‘licenciada, tenemos que controlar nuestras emociones porque en realidad la familia va a pensar que de pronto nosotros no hemos hecho la atención requerida’ y eso me tocó fuerte”, relató Santos al resaltar la importancia de estar preparadas en la atención pos mortem.

Sostuvo que la Carrera de Enfermería forma profesionales para cuidar la vida.

Santos egresó de Enfermería en 1984, cuando las estudiantes salían como Técnico Superior; posteriormente continuó sus estudios en la Facultad de Enfermería “Elizabeth Seton” de la Universidad Católica de Cochabamba y dos años después se graduó como licenciada.

“He trabajado previamente en servicios de salud clínicos comunitarios por el lapso de diez años, actualmente tengo 26 años ejerciendo la actividad docente y a partir de 2015 he asumido la dirección de Carrera”, reseñó.

Santos admitió que en un principio no tenía una “vocación plena” para esta profesión, pero con el transitar de su formación se dio cuenta de que es una profesión importante.

“Me di cuenta que la enfermería es un pilar fundamental en lo que es la promoción, la prevención de enfermedades, en la rehabilitación de la salud de las personas y descubrí mi vocación. En enfermería hay mucho por recorrer, es un terreno fértil de mucho por hacer. Yo elegí de esa manera la profesión de enfermería, pese a la falta de reconocimiento que hay de parte de la sociedad”, reflexionó.

Hoy, Santos siente pasión por su profesión que forjó con lectura y preparación constante. “He transitado 35 años como enfermera y ahora me siento orgullosa de ser enfermera, creo que eso nos falta a nivel departamental, nacional, porque a nivel internacional se ha avanzado muchísimo en enfermería”, declaró.

PROGRESO DE LA ENFERMERÍA

En la actualidad la profesión de enfermería se especializó respecto a 30 ó 50 años atrás; ahora hay enfermeros en investigación de salud, licenciados en enfermería, especialidades, maestrías y doctorados.

“Tenemos la parte de administración y gerencia en enfermería, tenemos la capacidad de administrar un departamento de enfermería y por qué no decir todo un hospital, pues en muchos países los jefes de hospitales son enfermeros, con mucho recorrido posgradual, investigación, entonces ese es el desafío a los avances que debemos transitar e incursionar”, subrayó la directora de la Carrera de Enfermería, María Esther Santos.

Recalcó que la enfermera de hoy tiene una formación científica técnica, tiene un pensamiento crítico y reflexivo antes de intervenir, de tal manera que hace hincapié no solamente en las funciones dependientes que ordena el médico.

Según Santos, antes el trabajo en servicios de salud de primero, segundo y tercer nivel, era algo repetitivo y hoy es dinámico donde el profesional en Enfermería se constituye en la persona que hace un “trabajo custodial” de la persona sana o enferma.

Por otra parte, los enfermeros en Bolivia hacen prevalecer sus funciones autónomas, independientes y con pensamiento crítico al de los médicos en el cuidado preciso de enfermería. La formación del enfermero en gestiones pasadas era netamente procedimental que solamente seguía indicaciones del médico.

PREPARADOS PARA TODO

La Directora destacó la labor del profesional en Enfermería, indicando que en ocasiones deben resolver problemas de salud porque no siempre está el médico al lado de los pacientes, por lo que tienen que estar preparados, capacitados y esto exige estudio y esfuerzo.

“Las enfermeras hacemos cosas que ni los familiares hacen, digamos solucionar necesidades básicas, de higiene, de limpieza, de tocar hasta las partes íntimas de la persona, ese es el verdadero cuidado profesional porque a veces ni la familia tiene esa capacidad de dar atención. Nosotros estamos con el paciente en el momento que está de pronto pensando que la vida se le va de las manos y nosotros estamos a su lado”, remarcó.

Santos recalcó que el personal de Enfermería está desde seis hasta 12 horas continuas con el enfermo, lo que ningún otro profesional lo hace. “Por eso es una vocación que nosotros debemos brindar minuto a minuto”, enfatizó.

EN EL "UNI"

La responsable del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario, Melvi Santos, lleva 12 años trabajando y durante ese tiempo rotó por diferentes servicios como neonatología, pediatría, urgencias, maternidad, cirugía, medicina interna.

“Yo desde escuela siempre había dicho voy a ser enfermera porque ví en una de mis familiares, mi tía era auxiliar, y con ella siempre había participado en los puestos de salud, iba en las vacaciones, entonces dije ‘voy a ser igualita que ella. Me gusta, voy a ser auxiliar’, pero gracias a Dios estudié para licenciatura, que es una carrera muy bonita para quien tiene vocación”, afirmó.

A propósito de la vocación, Santos sostiene que si los profesionales del área no tendrían esa cualidad habría quejas, mala atención, por eso también a los internos les advierten que están a tiempo para tomar otro camino.

“Entonces a las que vienen (internas) se les explica ‘esto es así’, aunque a veces dicen ‘pero yo soy licenciada y esto nomás tengo que hacer’” indicó Santos.

Santos también se refirió a las dificultades que encontró en el camino. Por ejemplo, relató que cuando empezaba a ejercer la profesión en el Hospital Universitario, hace unos años cuando sólo era centro de salud, llegó de donación una incubadora que para entonces era moderna y sus instrucciones estaban en inglés y nadie allí entendía.

De pronto llegó un niño que debería estar en la incubadora y las enfermeras se preguntaron ahora qué iban a hacer. “Entonces encendí la incubadora, metí al bebé y gracias a Dios no sé cómo me di cuenta, pero hubo un olor como a quemado y dije ‘algo está pasando’, inmediatamente saqué al bebé, abrí toda la incubadora y resultó que abajo se estaba quemando, entonces coloqué agua y empezó a calentar (la incubadora) y recién lo puse al bebé. Claro ha sido mi experiencia, como si alguien me dijera así es, pues así lo hice y las demás colegas empezaron a hacer lo mismo, esa fue mi experiencia pero más bien no pasó nada con el bebé”, recordó.

Para ayudar

Miriam Aguilar

CURSANTE DE MAESTRÍA

"Yo salí de la Carrera de Enfermería con la expectativa de trabajar y ayudar a las personas que necesitan el apoyo que nosotras podemos dar en momentos difíciles de la vida.

Hacer mi trabajo bien como una enfermera responsable es lo que necesitan los demás".

Emocional

María Esther Santos

Directora Carrera

"Recuerdo que cuando empecé a trabajar de enfermera llegó a la clínica un paciente con un problema y falleció; mi reacción fue llorar hasta que el médico me dijo: 'licenciada, tenemos que controlar nuestras emociones porque la familia puede pensar que no hemos hecho la atención requerida".

Vocación

Melvi Santos

HOSPITAL UNI

"Todas tendríamos que tener vocación y si en caso no fuera así hubiera quejas, una mala atención, por eso a las colegas que vienen por detrás de nosotras, las internas, también les dicen que están a tiempo para tomar otro camino en su profesionalización".

Género

Ladia Coa

Enfermera

"Creo que si existe vocación todo es posible, por eso ahora también hay hombres que estudian Enfermería, una profesión que antes sólo era seguida por las mujeres porque decían que las mujeres cuidaban mejor a los niños y todo eso, pero ahora están cambiando los roles".

Cifras del sector

El 12 de mayo se celebró el Día del Enfermero y Enfermera, que fue instituido en Bolivia en 1961, durante el gobierno de Víctor Paz Estenssoro como homenaje a esta noble profesión. En el Estado Plurinacional, aproximadamente 30.190 profesionales de esta área trabajan en el sector público, según datos oficiales.

De los 30.190 profesionales en Enfermería, 26.890 son mujeres y 3.300 son varones, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) basado en datos del Censo de Población y Vivienda 2012.

El 28% de las enfermeras del país se encuentra en el departamento de La Paz y un 26.5% en Santa Cruz, concentrando entre ambas regiones el 54.5% del total.

En los nueve departamentos del país, el 80.9% de las enfermeras no cuenta con un nivel superior de instrucción que en el caso de los enfermeros llega al 71.5%.

En ese marco, la directora de la Carrera de Enfermería,María Esther Sánchez, pidió atención a las instancias correspondientes del Ministerio de Salud, brindando más ítems y una remuneración justa, además de un trato digno al enfermero y enfermera boliviana.

Dijo que esta fecha de celebración debe unir a los profesionales en el área para lograr el reconocimiento del Estado y la sociedad al trabajo arduo y esforzado que no siempre es valorado.